Ideas

Está en nuestras voluntades

Es una tarde lluviosa, solo la veo a través de las ventanas que tiemblan con los truenos. Adentro he tratado de hacer cambios, pero todo se ve igual. Hace poco más de cuatro meses estaba en mi habitación solamente para dormir, ahora es la mayor parte del día. No voy a engañar a nadie: no es fácil. Hay días de inspiración y devoción, y hay días de decepciones y desesperación. En los peores momentos he podido calmarme con la palabra de Dios, la oración, el abrazo de mi familia. Pensar en estos días, en la vuelta al trabajo, en lo que se ha ido, no es fácil y evito hacerlo. Sé que definitivamente no soy la única, millones de personas atraviesan lo mismo, pese a que estamos vivos y sanos. Tomo mi teléfono y ahí está como un rayo de sol:

Si todos usamos cubrebocas, la pandemia estaría controlada en un mes.

Robert Redfield, Director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos declaró que con las medidas adecuadas, podríamos reducir en gran cantidad los contagios en un periodo de entre cuatro y ocho semanas.

Mientras en Estados Unidos el cubrebocas se ha vuelto un tema político, en México estamos entre la incredulidad y el egoísmo. La comodidad se convierte en un obstáculo para cuidar la salud de los demás. La comodidad de no pensar en una pandemia que causa miedo, pero que es real; la comodidad de tener el rostro libre y los pulmones expuestos; incluso la comodidad de creer lo increíble para justificar las decisiones cuestionables.

¿Por qué querríamos seguir tantas medidas por tanto tiempo? Porque no hay cura y la vacuna no está lista para que llegue a la población general y porque la vida humana lo vale.

Ningún país está listo para afrontar ni la pandemia, ni la crisis educativa y económica que se avecina. Mucho menos México. En los últimos meses con clases virtuales la conexión a internet era una pesadilla. No se sabe cuándo reabrirán las escuelas para empezar a reparar rezagos, ni se tiene idea de cómo prevenir contagios al hacerlo. Ahora mismo ya cerraron sus puertas miles de negocios que sostenían a familias. La desigualdad apenas empieza a acentuarse más. Hay personas que han muerto por covid afuera de los hospitales, en el dolor y la desesperación por no poder respirar, porque faltan camas. El mexicano es muy optimista, de todo nos reímos y buscamos el lado bueno, pero eso no va a ser suficiente para recuperarnos. Mientras escribo esto, somos el cuarto país con más muertos, nuestra cuarentena (autoimpuesta) ha durado más que la de los países inicialmente afectados, tenemos prohibida la entrada en otros continentes y no hemos adoptado medidas reales. Los estados no tienen marco jurídico, ni se tiene presupuesto para implementar alguna de las dos medidas que parecen haber dado mejores resultados: pruebas masivas con rastreo (obviamente es la que prefiero) y toque de queda.

Lo único que tiene México a su favor en estos momentos, es que cuando hay desastres, sabemos mostrar nuestra solidaridad. No podré olvidar jamás las imágenes del terremoto del 2017, en que borrando toda división, todos ayudaban a todos más allá de las posibilidades. Y eso es más que suficiente.

Ya el nuevo coronavirus tocó más cerca de casa, ya conocemos a alguien que lo tuvo, lo tiene, o que desafortunadamente perdió la vida.

Está en nuestras voluntades entender que si nos unimos organizada y disciplinadamente, en un periodo de cuatro a ocho semanas acabaremos con esta amenaza. Ya tenemos cuatro meses… si hubiéramos hecho esto en orden ya hubiéramos salido. Ocho semanas es poco comparado a un año o más.

¿Qué hay que hacer?

  1. Informarnos correctamente de medios de información veraces. Nada de fake news, remedios, conspiraciones aunque las cuenten “médicos” o líderes de cualquier tipo. La realidad no cambia por creer en esas cosas. Comparte solamente datos oficiales. Y razona las cosas: ante una pandemia global, estas medidas tan simples que también te protegen a ti y a tu familia, no atentan contra tu libertad, sino que la prolongan. Bajo esta lógica, seguir las medidas por amor al prójimo es ejercer tu libertad al máximo.
  2. Analizar salidas. Tal vez tengas que salir de casa por trabajo, tal vez no puedas hacer las compras de una sola vez para varios días. Pero puedes evitar por ocho semanas ininterrumpidas las reuniones de amigos, las carnes asadas de la familia no nuclear, planear tu horario para ir a tiendas en horarios menos concurridos, evitar restaurantes, pedir a domicilio, etc. Lo importante es exponerse lo menos posible para que en estas semanas los contagios se reduzcan radicalmente. Y sí, en cualquier salida inocente te puedes contagiar, hazlas con prudencia.
  3. Distanciarnos físicamente. No te acerques a la gente con la que no vives, y menos si tú o la otra persona han estado mínimamente en contacto con otras personas en los últimos cinco días (al menos) y como no sabemos, mejor nada. Respeta las distancias establecidas en tiendas con paciencia, las quejas no harán que se acabe el problema, la cortesía lo hará más soportable. Nueva York pasó de ser una de las ciudades con más casos y ocupación hospitalaria, a una rápida recuperación a través de sana distancia y uso de cubrebocas.
  4. Cubrebocas. Por más que te cuides, jamás podrás controlar las microgotículas de saliva que salen de tu boca. Mientras los médicos usan lentes, caretas y trajes que dan protección con pesadas incomodidades, hay gente que se queja de lo incómodo que es usar un trozo de tela sobre la cara. No es lo más cómodo del mundo, pero uno se puede acostumbrar mucho más fácil a eso que a un tubo en la tráquea. El cubrebocas o mascarilla, protege más a las personas alrededor de ti, que a ti, así que es indispensable que todos lo usemos. Úsalo siempre que estés en presencia de alguien que no viva contigo. No te lo quites durante tu jornada laboral si hay más gente en tu área. Esta será nuestra nueva normalidad hasta que un porcentaje significativo de la población esté vacunado, pero a peores cosas se ha adaptado nuestra especie.
  5. Higiene. ¿Recuerdas al principio que al salir evitábamos tocar cosas y al regresar nos lavábamos y desinfectábamos? Pues en estas semanas no hay excesos en la limpieza. Lávate las manos, usa gel de alcohol al 60% o más, quítate los zapatos al entrar a casa y cuida tu contacto con mascotas si éstas salen a la calle. Sigue desinfectando tus compras y paquetes. ¿Es cansado? Cada día es un día menos; cada hora, una menos, pero si te rindes no sabremos.

Son cinco pasos que van a cambiar todo. Se requiere paciencia y mucho amor por el prójimo. Pero sí podemos hacerlo, y cambiar el rumbo de la historia de nuestro país por la unión.

7 comentarios en “Está en nuestras voluntades”

  1. It’s so sad that you are still struggling in lockdown – I hope that things get safer for you soon! it was very safe here in Australia but there have been some outbreaks recently in another state and 10 people are dead today, that’s a horrible number! They are requiring everyone in that state to wear a mask and I think they might eventually recommend it all around Australia. I’m happy to do so but we don’t have any cases that haven’t been from people travelling into our state, who are all identified and quarantined at the border, so we aren’t being told to wear masks yet.Trying to keep our distance and only go out for essentials again, to stay as safe as we can even though the kids are back at school.

    Hope that you are having a nice weekend! It’s a quiet one here as it’s raining again!

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