Lifestyle

¿Qué pasa si no lo compro?

Por muchos años he sido muy frugal en mis gastos: ¿un celular nuevo? Hasta que muera el anterior, ¿otro par de zapatos? No porque tengo suficientes, ¿un nuevo suplemento vitamínico? No lo necesito porque así funciono. Obvio no es mi respuesta a todo, tengo tres bolsas negras, y unas cuantas de otros colores. Pero el punto es que la pregunta “¿qué pasa si no lo compro?” es muy recurrente en mí, pero me acabo de dar cuenta de que no siempre se le puede dar la misma respuesta. 

Hay productos o servicios que están “quemados” como consumistas en la opinión de mucha gente. Y esto pasa con algunas áreas de la salud: ir con el fisioterapeuta, el podólogo, el dermatólogo… son cosas que pueden parecer superficiales, innecesarias, e incluso vanidad, pero NO LO SON. Son especialistas que se enfocan en tu salud. El acné además de dañar tu autoestima, es una condición del órgano más grande del cuerpo que hay que curar. Tus pies son parte de tu cuerpo, y aunque es irrelevante el color de tus uñas para tu calidad de vida, el que estén en buenas condiciones te ayudará en tu día a día. Tu espalda tensa te pide a gritos que cambies tu estilo de vida, pero mientras eres capaz de hacerlo necesitas que alguien le ayude a seguir siendo funcional. 

En pocas palabras, el consumismo se define por la necesidad, no por las opiniones. Y la necesidad no se define preguntándose ¿mis ancestros neandertales necesitaron esto? Porque la respuesta será negativa. Tenemos que ser más realistas, analizar nuestras actividades y limitantes; no somos ni vivimos como nuestros ancestros, y nuestras metas y tareas son muy distintas. 

Ayer comentaba en mi Instagram que en estos días he tenido un fuerte dolor en las piernas, pero me negaba a comprar otros tenis para correr porque los que tengo están en muy buen estado. Luego de ya no poder correr, fui a una prueba de pisada en Go Run (que se lleva toda mi recomendación) y al ver que mi cuerpo es único y tiene necesidades particulares por mi peso, arco, supinación, etc. me compré un par que responde a dichas necesidades. Además evité lesiones serias que no iban a tardar en ocurrir. Me podrán decir que son conceptos que inventó la mercadotecnia, que me meten miedo para comprar, e historias similares, pero mis piernas están felices de que haya pasado la tarjeta de crédito. 

¿Cómo saber si una necesidad es real? Solamente tú lo puedes descubrir. Solamente tú te sientes cansada porque necesitas vitaminas, solamente tú conoces tu carga de trabajo o estudios para determinar si necesitas la computadora fancy o la sencilla, solamente tú usas tu celular diario para entender si hace falta cambiarlo porque ya es un problema. Igualmente, solo tú vas a perderte por no usar un celular con GPS en tiempos donde ya nadie se ubica, solo tú vas a batallar para ver bien por no cambiar tus lentes viejos, y solo tú vas a extrañar a tu perro cuando se pierda por no comprarle collar (todo un tema el gasto de las mascotas porque se los prometo que no necesitan disfraz de Santa Claus ni camiseta del América). 

No todo es consumismo y no todo es necesario. 

¿Y si ya tengo un vestido, pero quiero otro para un evento porque bla bla bla? Sé muy fría en la decisión: si lo que ya tienes te queda y es apropiado para el evento, deja de darle vueltas y ni siquiera pienses en buscar en línea. Si en cambio, ya te probaste el vestido y no te va como antes, está ya muy pasado o no es apropiado, ve y compra otro. Uno solo y dentro de un presupuesto, ni muy barato porque no te durará, ni muy caro porque hay marcas sin llenadera. Lejos de lo que piensan muchas personas que se inclinan a la frugalidad, yo creo que la imagen personal sí tiene importancia y debemos de cuidarla, sin por ello acabar con el mundo. No es lo mismo a querer llenar un vacío emocional comprando, ni a compensar una baja autoestima con ropa. 

Todo lo que consumimos tiene un costo para el medio ambiente y debes de considerarlo. En mi caso, no compro más de 15 prendas (zapatos incluidos) al año porque no necesito. Habrá quienes sí. Si me preguntaran cómo ser lo más responsable posible respecto al consumo, respondería: busca la manera de que tu huella se vea reducida, de que tu consumo sea responsable y realista, y de que de todas formas no te importe lo que digan los demás, pues insisto, solo tú conoces tus necesidades. 

1 comentario en “¿Qué pasa si no lo compro?”

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