Ideas

Más allá de la sensación

Hace dos noches estaba sentada en el sillón junto a mi mamá, ambas con el cuello tenso y las manos apretadas, viendo a Russell Crowe desenredar un enigmático caso de corrupción, celos y asesinatos en State of Play. Si una de nosotras se movía inesperadamente, la otra se sobresaltaba. Ya saben, tiempo de calidad madre e hija.  

El año 2020 pone bajo reflectores los gustos personales de cada persona con una revelación: la tolerancia a lo amargo y la búsqueda de ungüentos para la sensibilidad. Estamos demasiado inmersos en la búsqueda de un hygge irreal y egoísta. ¿Cuántas personas desprecian una película brillante porque no les dará las sensaciones ingenuas que brinda una producción de Disney o Hallmark? Y eso se ve en más áreas que el arte: ¿cuánta gente pierde la fe en medio de este desierto, porque ya no sienten bonito? ¿cuántas parejas se separan porque “ya no sienten lo que sentían antes”? ¿cuántas personas dejaron de perseguir una meta, porque se toparon con una pared difícil de escalar? 

Si hacemos ejercicio, puede ser doloroso y cansado, así que lo evitamos. Si tenemos antojo de comer algo que nos hace mal, lo justificamos también. En una época en que la templanza suena a castigo, es más que normal rendirse muy pronto. 

Es verdad que la sensación es una fuente de información importante para cualquier persona al alertarnos de peligros. Pero también es importante aceptar que la realidad no es siempre placentera, que hay momentos de todos colores y sabores, y que se puede ser feliz sin tener circunstancias de reír a carcajadas. Que los momentos más duros son los que engrandecen el corazón con entendimiento por los demás y no tenemos por qué negarlos. Y que hay cosas superiores a la sensación y al sentimiento: el amor es mucho más que lo que alcanzamos a sentir; es más bien una decisión que sostenemos cuando hay sequía (que por supuesto, sequía no significa abuso). 

Y lo mismo pasa con la fe: más de una vez me han mirado raro por decir en voz alta que Dios es muy grande para reducirlo a lo que sentimos. No siempre los regalos de Dios vienen bellamente envueltos, nuestro crecimiento frecuentemente necesita tragos amargos. La oración no es de calidad porque sintamos bonito, o imaginemos cosas. 

La oración de más valor es aquella en la que no sentimos nada, y de todas formas hacemos. 

13 comentarios en “Más allá de la sensación”

  1. It is such an interesting way to think and while we have been guilty of all wanting to be comfortable this year has I think opened us up to trying new things and making new traditions, not always by choice though!

    Hope that you are having a wonderful Christmas week 🙂

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