Ideas

Work-life balance

Todos queremos tiempo para pasar con la familia y los amigos, ver una película, salir de día de campo, practicar un hobbie, hacer ejercicio… ¿pero, qué es el balance entre la vida personal y laboral? 

La naturaleza humana tiene muchas facultades: podemos nutrirnos, crecer, reproducirnos, movernos, percibir sensaciones por nuestros sentidos, tenemos imaginación, pasiones, memoria, consciencia, podemos estimar, y el gran diferenciador con otras especies: tenemos inteligencia y voluntad. Esto puede ayudarnos a definir nuestras necesidades y por lo tanto establecer lo que es balance. 

Definitivamente necesitamos descanso, tiempo para cuidar de la salud por medio del sueño, el ejercicio físico y una alimentación sana. 

La inteligencia y la voluntad tienen formas de ejercerse. Una de ellas es el trabajo. Muchos grandes pensadores han señalado que el trabajo es fuente de dignidad, no porque sin él no seamos dignos, sino porque nos mantiene ordenados. Hay de trabajos a trabajos, unos brindan mayor realización que otros; creo que una sociedad más justa no es aquella en la que no se tiene que trabajar para vivir, sino aquella en la que los trabajos dan propósito a quien los realiza (y obviamente pagan lo justo).

Pero definitivamente, la importancia del trabajo para el ser humano, es innegable: así con reglas y horarios, con disgustos y ocasionales fracasos, brinda gran balance y nos pone los pies en la tierra. Nos ayuda a valorar lo que tenemos afuera, y para los creyentes es una gran oportunidad de santificación: trabajar en desarrollar habilidades, ofrecer esfuerzos, rezar por quienes encontramos, usar nuestras capacidades para que el trabajo realizado ayude a otros. 

El mundo en el que vivimos, nuestra condición humana, las experiencias que vivimos, las dudas que no hemos respondido… son realidades que nuestra inteligencia desea conocer. Es una de las razones de su existencia. Así que el ejercicio del pensamiento y del estudio no pueden terminar al recibir un diploma, ni pasar a segundo plano. 

Sin embargo, ni el trabajo ni el estudio podrán jamás finalizar a un ser humano. Ambas cosas son necesarias para estabilizar a la persona para finalizarse, pero no son una finalidad. La felicidad y plenitud la alcanzamos totalmente fuera de nosotros mismos: en el otro. 

Así que definitivamente, el balance en la vida incluye con prioridad el amor a otros: buscar el bien de las personas que amamos y obviamente convivir con ellas. El apostolado, con su dimensión de trabajo, entra aquí. Es en el amor donde la contemplación, la voluntad, la inteligencia, tocan su cima. Es en el amor donde somos más humanos.

Y es en el amor donde colocaría la parte religiosa, la adoración, la entrega, la fe. 

En resumen, el balance podría verse así: 

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