Ideas

¿Optimismo realista?

Hubo un momento en el siglo XX, en que las personas encontraron tal nivel de miseria que eligieron repetir frases en que no creían, sonreír con necedad y “cancelar” todo aquello que rompiera esta burbuja de ficticio placer. Hubo un momento en que surgieron libros, conferencias, psicología positiva y una inmensa producción de contenido que centraba todas las posibilidades de cambiar el mundo en la negación de la realidad. 

“No estés triste” se convirtió en la semilla para muchísimos problemas de salud mental. Libros como “El Secreto” nos enseñaron que para conseguir las cosas había que visualizarlas, atraerlas. Si no las tenemos, es porque no las atraemos. Y los oradores motivacionales hicieron tantas recetas para la felicidad a partir de sencillos pasos, que realmente quién no es feliz es porque no quiere. 

¿Qué pasa cuando alguien atraviesa una verdadera tormenta? A finales del 2018 mi papá sufrió un infarto en el cerebelo, evento que sacudió a mi familia en cada área, que despertó los peores miedos y fragilidades. Sin embargo, había un área de mi vida en la que yo no podía ser vulnerable. En cuanto alguien me veía cansada o se asomaba un poco de tristeza en mi rostro, había alguien “amablemente” recordándome que la vida era bella y había que sonreír. Era una presión devastadora.

Honestamente, no considero que me haya deprimido lo que sucedió. Pero claro que fue un periodo increíblemente difícil. Tener a personas que repitan frases motivacionales completamente vacías no ayudaba. “Tú tienes la fuerza de cambiar esto” ¿dónde estaba esa fuerza? ¿dónde la veían? Había que vivir meses de adaptación para poder construir esa fuerza a partir de muchas cosas externas a mí: mi familia, mis amigos, mi fe. 

Desde entonces, algunas de las personas que insistentemente repetían ingenuidades en 2018 han vivido sus tormentas. Procuro no hacer lo mismo con ellas, dejarles saber que estoy abierta a escuchar y a entender la debilidad. ¿Qué es lo que sí se puede hacer? 

Hemos tenido años mucho mejores que este 2020. Y ahora que el año está a punto de culminar, es natural el deseo de un 2021 que sea positivo. Sin embargo, construir nuestro optimismo en base a pseudo filosofías carentes de razón solo harán que la caída sea más brusca cuando venga la primera decepción. 

¿Se puede ser optimistas hacia el 2021? Yo creo que sí. Porque no es lo mismo ser realistas que fatalistas. Pero también voy a ser honesta: no creo que podría serlo sin mi fe. No hablo de fideísmo, sino de una fe formada y razonada. De una fe que ha superado pruebas y de una vida de oración en la búsqueda de la verdad que no puede hacerse rutinaria, sino cantarse siempre en un canto nuevo (Sal, 40, 4) a aquél que hace nuevas todas las cosas (Ap 21, 5). 

Hace falta más que nunca usar la razón y mantener los pies en la tierra, estar al tanto de noticias veraces y no creer en cuentos y teorías que introducen pánicos manipulativos. Una de las mayores esperanzas de este año llega con el avance científico y la distribución de las vacunas contra el covid, no solo porque podremos retomar nuestras actividades, sino porque dará descanso a la desconfianza de quienes nos cuidamos hacia los que no. 

Como sociedad hemos madurado: muchos hemos tenido la oportunidad de enfrentar nuestra miseria individualmente entre cuatro paredes, y eso nos ha dado empatía y realismo. Mientras es decepcionante ver instastories de fiestas y la ausencia de cubrebocas, es posible recordar que una gran proporción de las personas estamos en casa, sacrificando muchas cosas por el bienestar de otros. Y eso da esperanza, puesto que también es real la solidaridad voluntaria. 

¿Hay que soltar el 2020? Sí, cuando podamos hacerlo. Hay quienes han perdido seres queridos y el duelo requiere su tiempo. Pero claro que hay que mirar al futuro sin miedo y con entusiasmo. Hasta ahí: sin exigirnos poderes extraordinarios de atracción y positividad que no existen.

Algo que nos ha sostenido en el 2020, seguirá presente en el 2021: el arte. Seguirán a nuestro alcance la bella música, las buenas películas, los libros que despiertan la mente. 

Los amigos que probaron ser verdaderos, aquellos que enviaban mensajes sin motivo para saber cómo estamos, aquellos que con sinceridad expresaban que no podían reunirse por haber estado expuestos, aquellos que nos tuvieron en sus oraciones y los que tuvieron palabras de aliento y gestos de presencia. 

Todo esto es real, y es una brillante luz aproximándose. 

¿Qué te da esperanza para el 2021? 

Al concluir la escritura de esta entrada, encontré este artículo en Vogue, que expande lo que expreso aquí.

15 comentarios en “¿Optimismo realista?”

  1. So many people are getting vaccinated in the UK and it gives me hope that we might enjoy a relatively normal summer. I think lockdown has been difficult, but I’ve used it as an opportunity to enjoy a slower pace of life. xo

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